
El soldado retrocedió mientras maldecía al cepo que sin previo aviso se cerró cuando intentaba ocultarlo bajo la hierba:
-Ten cuidado Eisenach -le dijo una voz a su lado- ¡Esto es para detener a los judíos no para lisiar a las personas!
Todos los soldados del grupo que se encontraban en el bosque rieron al ingenioso comentario de su compañero. Johann Eisenach, aunque se mostró al principio reticente por lo que le acababa de pasar, acabó uniéndose a sus hermanos.
Johann observó la trampa que había estado manipulando y con suma cautela, se dispuso a abrirla de nuevo:
-Esto no es justo, ¡Yo participe en la toma de Varsovia! No entiendo por qué he de estar en un campo poniendo trampas para detener a esos inútiles. -dijo mientras acababa de poner el cepo y se alzaba en sus metro ochenta de altura. En la oscura noche, sus ojos castaños brillaban al mínimo reflejo de las linternas que llevaban sus compañeros:
-No eres el único que preferiría estar en el frente luchando por el Reich. -contestó Frederik, otro joven soldado al que había conocido en su llegada a Zakopane- pero esto tampoco está nada mal. Buen sueldo, tres comidas al día y la única preocupación de que los presos no pasen de esta línea de en el bosque.
-¡Y enseñarles quien son los superiores! -el grupo de soldados, aunque no rieron abiertamente, se dirigieron sonrisas y miradas de complicidad.
Al final, las risas terminaron por invadir a todos los miembros de la partida de “habilitación” de los alrededores del campo. Todos excepto Johann, que mantenía su semblante serio y su mente pensativa:
-Sí, eso esta bien. Pero si se supone que es un campo de concentración, no entiendo la presencia de todos los médicos que han llegado esta tarde y todo ese material descargado en la enfermería. Esos hombres y esos recursos serían más útiles en el frente ¡No utilizados en esos cerdos!
-¡Tranquilizate Johann! -le dijo Frederik mientras le golpeaba amistosamente en su casco con otro cepo cerrado- Sigue trabajando y no te metas en las cosas que no son de nuestra incumbencia.
Frederik alzó la vista intentando mirar la mansión en las montañas y añadió:
-Haggard es un SS y se ha traído a su propia gente. Es un héroe de guerra, él sabe lo que se hace.-el corpulento soldado que los iluminaba con su linterna empezó a reír escandalosamente y bromeó sin dejar de carcajearse:
-Deben haber venido para que no nos quedemos sin presos demasiado rápido. Yo estuve con él en el frente y solía darnos carta blanca para castigar a los prisioneros.
Excitado por las palabras del soldado corpulento, Frederik palmeó la espalda de Johann mientras le sonreía con su enorme boca en la oscuridad:
-Vamos a ganar el mismo sueldo que en el frente y disfrutando aún más que ellos...
El bosque se volvió a llenar del jolgorio de los soldados mientras alardeaban de todo lo que harían en su estancia en Zakopane:
-Igualmente, preferiría estar en cualquier otra parte. -murmuró Johann Eisenach mientras ajustaba una nueva trampa.
